LA HISTORIA DE LAS CASAS DO CRUZEIRO
... y de Dulcínio Tavares

Erase una vez...

¿No empiezan así tantas historias? Por lo general, las historias para niños, y basta apenas esa palabra mágica para hacerles brillar los ojos. Esta podría ser también una historia a empezar por “Erase una vez…” y contarla también a los niños de hoy en día. Sin embargo, esta historia tiene poco de infancia y bastante de niñez transfigurada a la fuerza en adulta, por fuerza de las circunstancias… Habla de un niño que nació en tiempo de guerra (1938) en un pequeño pueblo escondido en la montaña, con apenas 11 años, con 4.º de primaria acabado de completar y con todo el coraje que pudo juntar, huyó de un futuro incierto para una Lisboa distante, más distante de la de los días de hoy, pues las autovías y los buenos caminos eran palabras de las cuales no se soñaba ni sabía su real significado.

Y así, empujado por la vida y por el destino, los únicos culpables por todo lo bueno y malo que nos ocurre, el niño llega a Lisboa. Pequeño, tan pequeño, que para alcanzar al balcón de la tienda de comestibles donde consigue su primer trabajo, tiene que ponerse encima de una caja de manteca de cerdo…

Pasan los días, los meses, también los años… Y como de algo que no podemos huir es del destino, según la más lusitana de las tradiciones, llega rápidamente el primer día de 4 años de servicio militar obligatorio (de1959 a1963). El niño que hace tantos años había llegado a Lisboa, es ahora un hombre igual a otros tantos y que como a ellos lo han llamado para la guerra. Sigue entonces a camino de Mozambique, donde allí participa de una guerra que no entiende ni quiere y que sin embargo tiene que asumir su lugar, como otros tantos hombres…

Como muchos, vuelve un día dispuesto a retomar su vida. De regreso a Lisboa consigue un trabaja como chofer de una fábrica de venta de hielo. Y es en esa fábrica, que el 25 de Abril de 1974 lo va encontrar en su trabajo diario de conductor, sin saber que su vida está a punto de transformarse nuevamente. Por consecuencia de desastrosas prácticas y de mala administración, la empresa, después del 25 de Abril resigna presentir días duros de desempleo.

Pero una vez más con su coraje como aliado, reúne todas sus economías, resultado de días de trabajo que perduraban a veces 20 horas diarias, se asume como socio de la empresa al tiempo que garantiza su futuro y el de más 40 compañeros de trabajo. Fue el primer paso para una vida próspera y de envidiable suceso.

En 1987, en una nueva etapa de su vida, con el sueño de realizar la construcción de casas y con la creación de una empresa de construcción civil ya condenada al suceso, nacen en varias zonas de Lisboa casas y edificios, con la firma de su empresa.

Después de las casas, de los automóviles y de otra empresa más en la automotriz, también destinada a ser un gran éxito, nada parece detener el niño a quien la vida no le fue nada fácil, pero si para quien las batallas no son más que para vencer. En 1996, lo encontramos con un nuevo desafío en sus manos. Una incursión en un nuevo universo y completamente diferente a todo lo que había hecho hasta ahora: la moda. Con la apertura de una fábrica de camisas y corbatas, añade otro éxito a una vida de negocios exuberante y en el que pocos creen ver al niño que apenas alcanzaba al mesón de una tienda.

Sin embargo, era necesario un momento de calma, pues la salud no siempre se corresponde a la energía que tenemos dentro de nosotros...

Y más que eso, la voz de su tierra natal nunca había dejado de llamar aquel niño. Otro desafío más el cual no volteó la cara y en 1997 se candidata para Presidente del Consejo Parroquial del pueblo que había dejado hace tantos años. ¡Se candidata y gana! Y de nuevo s e candidata y vuelve a ganar! Para Marialva consigue, sin esfuerzo mejorar las infraestructuras como también la vida de sus conterráneos. Durante sus mandatos, el pueblo de Marialva gana el Estatuto de Pueblo Histórico. Una etapa más cumplida con suceso.

Y aquí estamos en el 2009. Hemos encontrado el niño de antaño, hoy en día el padre de un hijo (que lo sucedió como presidente del Ayuntamiento de Marialva) y abuelo de 3 nietos. Pero no crean que se encuentra jubilado o a disfrutar de un merecido descanso, porque como dice el refrán “detenerse es morir”, un nuevo reto se vislumbra en el horizonte. Y esto en un área completamente nueva para este empresario que un día rumó a Lisboa. De rehabilitación y remodelación de los que ahora son las Casas do Cruzeiro y se concibe como un turismo rural. ¿Y en dónde más sino en su propio pueblo, de donde un día salió por fuerza de las circunstancias?

Hoy, mirando a los hechos en la distancia, y lo que a veces imaginaba ser las desgracias del destino, se ve que son sólo el camino correcto para seguir y cumplir con nuestra misión aquí.

Esta es la historia de la de Dulcínio Espírito Santo Tavares. ¿Extraordinaria historia? ¿O en todo similar a la de muchos otros niños en los años 50 que se convirtieron en inmigrantes en su propio país en busca de sus sueños?

Extraordinarias o no, siempre hay que destacar la valentía de alguien que a pesar de todas las vicisitudes de la vida nunca ha perdido de vista sus sueños y ahora de vuelta a su pueblo Marialva cumpliendo otro...
 

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